La preparación de un programa de radio implica partir de los contenidos concretos que nos proponemos comunicar, de la temática que deseamos abordar o bien de una estructura previamente determinada; de ahí que es necesario conocer a fondo los distintos géneros radiofónicos para saber qué recursos nos ofrecen y cuál es el más adecuado para nuestro proyecto.
La existencia de distintos géneros radiofónicos es un hecho que ya no admite discusión, el problema reside a la hora de clasificarlos de forma general, atendiendo sólo a su condición de género radiofónico. Los géneros radiofónicos: Son el reflejo de la historia y cultura de la creatividad humana de una época determinada; son tradición literaria, y por tanto son efímeros. Revelan la formación académica de sus profesionales: son formas de expresión que pueden enseñarse y aprenderse; son formas en continua evolución y dinámicas. Tienen una gran importancia como modelos de enunciación y recepción en la representación de una realidad. Son de gran utilidad para los profesionales que describen y analizan los mensajes transmitidos por este medio de comunicación. Desempeñando una doble función: Cognitiva: los géneros contribuyen a reconocer e identificar los textos narrados y Taxonómica: la utilización de los géneros radiofónicos permite la distinción y clasificación de los textos narrados. Si resulta difícil concretar una definición global, unificada y normalizada sobre el concepto de género radiofónico, aún resulta más complicado intentar clasificar las tipologías existentes debido a que:
Se mezclan los géneros radiofónicos con los programas radiofónicos: Los géneros no tratan de ningún tema en concreto, son formas o estructuras definidas en las que se acomodan distintos temas o materias narradas. Los programas, no son estructuras sino materias o temas sobre el que versan los textos narrados radiofónicamente. Existe una confusión terminológica entre género, formato, espacio y tipo de programa. Continúa evolución, modificación, desaparición y aparición de los géneros radiofónicos, como respuesta a la nueva demanda informativa por parte de la audiencia.
Se clasifican los géneros por monólogos (intervención de un único orador) o diálogos (intervención de dos voces o más), y a su vez:
Informativos: función informativa, desde una perspectiva objetiva:
La pura: sólo coexisten géneros radiofónicos informativos, como noticia, informe, reseña y titulares.
La mixta: donde conviven géneros radiofónicos informativos e interpretativos conjuntamente, como la crónica, continuidad en el caso de monólogos, y entrevista informativa, noticia dialogada y reportaje en el caso de diálogos.
O de opinión e interpretación: responden a la difusión de una información dialogada, de opinión, de participación (directa o telefónica de las audiencias), etc. Por ejemplo, el ensayo, editorial, comentario, artículo, columna y manchita en el caso de los monólogos; entrevista, reportaje, coloquio y participación en el caso de diálogos. Los géneros son la manifestación más evidente de como la creatividad pudo hacer resurgir la radio antes y ahora no podría ser la excepción. Los géneros son la historia de la creatividad humana en busca de gestar nuevas emociones en la sociedad
Los géneros radiofónicos conocidos como horizonte de expectativas para el público, encaminó por mucho tiempo al oyente para el entendimiento del mensaje radiofónico, pero ahora son las audiencias quienes orientan como una brújula día a día las iniciativas constructivas de los géneros. Las características propias de los géneros y que se han mantenido firmes durante años estos son históricos, temporales, y por ello dinámicos, flexibles y cambiantes nos permiten vislumbrar un futuro más que prometedor cuando se mezclan los nuevos adelantos técnicos con las acciones creadoras que representan los géneros radiofónicos.
Debido a la significación adquirida por la audiencia, se dice que “nada sobrevive si no tiene audiencia”, por esto se han creado mecanismos complementarios para regular este sector ya que la audiencia ha sido comparada como mercado, tal es el caso de la asociación conocida como “autocontrol” cuya finalidad es básicamente garantizar la legalidad, honestidad y responsabilidad de los anunciantes tanto con la industria publicitaria como con el consumidor que es el potencial espectador ya sea de medios televisivos, audiovisual o cualquier otro tipo de medio de comunicación. Los medios también se adaptan a las necesidades y gustos de la audiencia en un proceso de retroalimentación emisor – receptor que invalida el esquema clásico según el cual el poder de la comunicación correspondería a los medios.
Como indica Cándido Monzón (1996: 249), Ahora se reconocerá mayor actividad y protagonismo a la audiencia, al aceptar que ésta utiliza los medios según sus intereses, necesidades y motivaciones”. Se concibe al público como activo, es decir, una parte importante del uso de medios masivos se supone dirigido a unos objetivos
Y es que ahora los estudios se basan a partir de las audiencias, ellas también repercuten en los medios, al al hacer uso de la opinión como publico. Entonces estaríamos cada vez más pendiente de ellos, ya no simplemente brindarles información; pues hay algo más, también son poseedoras de información, y dotadas de suficiente capacidad para injerir y participar activamente en este medio social, la radio. Y es que el periodismo participativo o construccionista que ejercen las audiencias sobre los medios de comunicación, es una alternativa para que el producto periodístico mejore y supere las expectativas del público. Así como la radio, la televisión, y ahora por los avances tecnológicos tenemos una ventana de acceso a mayor información y a tener mayor contacto, no directo, pero más intenso y frecuente con los públicos, con los cuales se comparte, debate y genera comunicación, así el público se siente identificado con el medio que sigue a diario y siente como un lazo familiar confiable que no solo le permite funcionar como un receptor pasivo sino como un receptor activo de la información actual. Los medios de comunicación paulatinamente se están dando cuenta que sus lectores son más importantes de lo que han creído hasta este momento y por eso aprovechan cualquier herramienta para ganar participación del público en el medio. Según Lluís Pastor estudioso del mensaje periodístico nos dice que el periodista por décadas se ha mantenido obnubilado por la rutina periodística no produciéndose avances en los productos periodísticos pero hoy ya es tiempo que el periodista abra los ojos a otra entidad que ha tenido su lado durante mucho tiempo pero que solo gracias a los avances tecnológicos se ha hecho evidente: su publico
